Buenos Aires, 2026.
En el marco de la vida cultural de cierto nicho de jóvenes del palo del arte, de la música, del cine, de Filosofía y Letras y demás categorizaciones posibles, un curioso rejunte de personajes decide armar una nueva revista. ¡Una revista más! ¿Esta gente no se cansa de escribir cosas que no lee nadie? Sí, lector, una revista más. Le diría “querido lector”, pero aún no nos conocemos. Esta es apenas la primera cita, todavía ni vimos la carta de vinos. Vayamos tranquilos.
Esta flamante revista digital se llama Pivote. La primera peculiaridad de Pivote que podemos contarles es que incluso antes de lanzar el proyecto ya se armó un cabaret en el vestuario: una sediciosa facción del comité directivo insistió en cambiar el nombre original, Pivot, a Pivote, palabra que el director considera en exceso gallega. De todos modos elegimos la lengua castellana, porque como bien resaltó un compañero, “en la Premier no escriben el Quijote”. En fin. Pivote, o Pivot, como quieran llamarla, es una revista digital de deportes. Creemos que el periodismo deportivo actual se halla en un pésimo estado de calidad. En la televisión y en el streaming se gritan, interrumpen, son burdos; y eso en el mejor de los casos si no es que sus opiniones están fundadas en el peso de sendos fajos de billetes en sus bolsillos a cuenta de intereses que nada tienen que ver con la práctica deportiva y el entretenimiento que provee ésta como espectáculo. La algoritmización y “tiktokización” del contenido tampoco ayudan, enmarcando el discurso alrededor de distintos deportes en una lógica del “bait” y el engagement que no nos interesa. Las notas en diarios y portales digitales que ya conocen son impersonales e insulsas, y dejan obvias pistas de que han sido redactadas usando inteligencia artificial. Para colmo, este año fallecieron Ernesto Cherquis Bialo y Marcelo Araujo, dos exponentes brillantes de nuestro periodismo deportivo. Creemos en la excelencia del deporte argentino, en las particularidades que nos han hecho triunfar en múltiples competencias, en las tradiciones dentro y fuera de la cancha que se renuevan todos los días, en todos los atletas que han traído gloria a este suelo una y otra vez. Creemos que no todo está mal con la época, que no hace falta morirse renegando y ahogándose en nostalgia, en que nuestra contemporaneidad, por más extraña y careta que parezca a veces, puede ser narrada, pensada y poetizada. Creemos, fundamentalmente, que se puede hacer algo parecido a buena literatura con crónica deportiva.
El director, quien escribe estas líneas, tiene motivaciones personales curiosas para la realización de esta revista. Practicó rugby, no muy bien, hasta los quince; luego un año de canotaje y finalmente en sexto año (colegio de Provincia) se llevó Educación Física a diciembre. Su coordinación motriz es pésima, tiene dos trozos de quebracho por pies y el cigarrillo hizo lo suyo con sus pulmones. En otras palabras, el deporte nunca ha sido su fuerte como práctica. Como entretenimiento, su vínculo con distintas disciplinas mejora del grado de “levemente sospechoso” a algo parecido a la curiosidad antropológica o periodística. En todo caso, reconoce ser quizás el menos preparado del equipo para esta tarea, y la idea surgió principalmente de agrupar distintas personalidades para que escriban sobre lo que les parezca. Pivote no hace valoraciones de experiencias personales, tan sólo en la medida en que éstas aporten a la escritura. No nos interesan las credenciales o el palmarés de un escritor, sino si su pluma es ilustre y lo que narra o teoriza está presentado con cierto grado de estilo y complejidad en su prosa. Una opinión puede ser buena, mala, informada, provocativa; no importa. Pivote pone el foco en la forma.
La RAE define el verbo “pivotar” como “moverse o apoyarse sobre un pivote”. No esclarece mucho. Sinónimos posibles son “girar”, “rotar” y “oscilar”. Un pivote actúa como eje, resorte, como recurso para cambiar la dirección de algo y encaminarse mejor hacia un objetivo. En fútbol, los españoles le dicen pivote al cinco, al que ordena el mediocampo, colabora en ataque y defensa, rompe ataques contrarios y hace pases decisivos para el avance del juego propio. En básquet el pivot también es el “cinco”, el jugador tradicionalmente más alto y la posición con más roce físico, con tareas similares de presencia defensiva y transformación de dicha defensa en un ataque propicio. Un basquetbolista con balón en mano también puede pivotar, manteniendo un pie fijo en el suelo mientras mueve el otro para ganar espacio, proteger el balón, o cambiar de dirección. El pivote del fútbol encuentra figuras análogas en handball y futsal, por poner otros ejemplos. Pivote, la revista, busca hacer a su manera este movimiento de cambio de rumbo, casi de gambeta. Si las lógicas que nos rodean son de productos audiovisuales cortos, que satisfacen rápidamente al consumidor y más rápidamente se olvidan, Pivote vuelve al texto como formato. Si en los programas de periodismo deportivo se gritan, interrumpen, y hablan generalmente mal, Pivote se centra en la elocuencia, en la prosa, en qué palabra elegir para dar una determinada idea. Si todos parecieran tener la posta y se revolean “factos” de procedencia cuestionable, Pivote hace una finta y vuelve a pensar en la forma, en la musicalidad del texto, en que éste sea legible y disfrutable más allá de qué se dice específicamente.
Ahora sí, querido lector: bienvenido. Esto es Revista Pivote.

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